¿Cómo conseguir que nuestros hijos se aficionen a la lectura?

Una de las preguntas que con más frecuencia me hacen es: ¿Cómo conseguir que mis hijos se enganchen a la lectura?

Se me ocurren un montón de «trucos» que me han funcionado con mis mayores, que de momento, son dos jovencitos que han leído una barbaridad y siguen haciéndolo a día de hoy. Pero sinceramente pienso que sólo hay un secreto para que nuestros hijos se conviertan en lectores. Y ese secreto es que:

Hemos de leer nosotros, los padres y adultos que les acompañamos.

Los sermones no sirven de nada. Como decía siempre la madre Teresa: «No importa si vuestros hijos no os escuchan, porque os están viendo todo el tiempo». Sólo el entusiasmo se contagia. Yo puedo estar todo el día diciéndole a mis hijos que lean pero ¿de que sirve que les de la «chapa» con la lectura, si luego cuando tengo cinco minutos libres saco el móvil para cotillear en Instagram en vez de sumergirme en un libro?

Pregúntate: ¿Qué haces cuando tus hijos juegan entretenidos en el parque, cuando te sientas en el sofá o en la sala de espera del dentista? Si la respuesta es que coges un libro y un lápiz para subrayar, vas muy bien y seguramente tus hijos serán lectores de adultos, pero si reconoces que hace un siglo que no lees un libro en papel, ni en el kindle…quizá tus hijos se conviertan «a pesar» de todo en buenos lectores pero ¿a qué viene esa obsesión con que lean? No es muy coherente, cuando nosotros mismos le damos tan poca importancia. Los hechos hablan más que las palabras.

«Lo que nos ha apasionado a nosotros también les apasionará a otros, y les enseñaremos a hacerlo»

William Wordsworth

Si te entusiasma la lectura, de manera natural, crearás un ambiente que facilite el amor a los libros y sucederán cosas como las siguientes, y no obstante ten en cuenta que lo único que haces es sembrar y dependiendo dónde caiga la semilla germinará o no, lo hará con vigor o lo hará de manera débil…A nosotros nos toca sembrar y confiar en que sucederá el milagro:

  • Tu casa estará llena de libros, habrá libros encima del sofá, acumulados en las estanterías en todas las posiciones imaginables (lo siento, Marie Kondo), en el baño, en la cocina, en las habitaciones, en las camas, en el coche…Decía Lewis en su libro Cautivado por la alegría: «Mi padre compraba todos los libros que leía y nunca se desprendía de ellos. Había libros en el despacho, libros en el comedor, libros en el cuarto de baño, libros (en dos filas) en la gran estantería del rellano, libros en el dormitorio, libros apilados en columnas que llegaban a la altura de mi hombro en el recinto del depósito de agua del ático, libros de todo tipo que reflejaban cada etapa pasajera de los intereses de mis padres, libros legibles e ilegibles, libros apropiados para un niño y libros en absoluto aconsejables».
  • Los niños tendrán acceso a los libros desde muy pequeños. Jugarán con ellos, harán torres, los hojearán, jugarán a que los leen…Y nosotros nos regocijaremos con esa imagen, como el hombre del sillón que describe Natalia Sanmartín en su exquisita novela El despertar de la señorita Prim «Le encantaba ver a los niños leer al sol, tumbados en la hierba del jardín, sentados en las viejas y confortables ramas de algún árbol, mordisqueando manzanas, engullendo tostadas con mantequilla, dejando las huellas pringosas de sus dedos en aquellos volúmenes que tanto amaba».
  • Se les leerá a los niños en voz alta prácticamente desde que nacen hasta que se dejan (en casa ha sido hasta los 17 años o así). Si quieres más información sobre la lectura en voz alta te recomiendo mi último libro para inspirarte y coger ideas. Lo tienes aquí.
  • Los hermanos mayores leerán a los pequeños. Los pequeños a sus peluches, aunque no sepan leer…
  • En todos los regalos habrá un libro o dos o tres…
  • No se buscará nunca la precocidad en la lectura y se permitirá el analfabetismo de los niños hasta que estén maduros. Los pequeños NO pierden nada por no saber leer ya que los padres les leen a diario libros que están muy  por encima de lo que ellos serían capaces de leer por su cuenta.
  • Los padres siempre están buscando «alimento» para sus hijos.
  • Se leen en voz alta libros de calidad y se les ofrecen asimismo a los niños los mejores que seamos capaces de encontrar. No se trata de leer por leer. Se trata de que la lectura sea alimento para el alma, nos convierta en mejores personas y más sabios. No todo vale. «La imaginación debe ser alimentada con buena comida, porque de lo contrario se convertirá en guarida de monstruos».
  • Se habla de los libros que cada uno está leyendo. De manera natural surgen esas conversaciones durante las comidas, las conversaciones normales…
  • Se elegirán siempre libros para aprender, cuadernos para escribir, y se dejarán como último y esporádico recurso el uso de aplicaciones del móvil, de tabletas, de ordenadores.
  • Si se tiene que buscar el significado de una palabra que no conocemos se puede utilizar una enciclopedia o diccionario y no acudir a Google. Si, es mucho más rápido y cómodo pero estamos educando a nuestros niños en lo mejor.
  • Se disfrutará de los libros, sin analizarlos…Ya habrá tiempo para eso más adelante.
  • Se dejan libros en lugares estratégicos para esos adolescentes que de otra manera más directa rechazarían nuestras sugerencias…

Reconozco que es difícil y cada vez más educar a nuestros hijos en el amor hacia los libros, los buenos libros, e incluso es cada vez más difícil para nosotros los adultos dar el ejemplo que deberíamos porque los nuevos dispositivos y las redes sociales acaparan mucho de nuestro poco tiempo libre.

Pero creo que es posible, deseable y muy necesario hacerlo, para no caer en la barbarie. Os dejo con las palabras de mi querido John Senior:

«El primer paso, silencioso pero definitivo, para una verdadera reforma de la educación es que los padres y los profesores lean. Comenzando por ellos mismos, estén donde estén y se sientan lo cansados que se sientan, deben leer. No leer los cien grandes libros, o aquellos que creen que deben leer, sino cualquier buen libro que tengan a mano; y comenzando por él, llegar no solo a apreciarlo, sino a conocerlo y amarlo,  y después pasar a otro, y a otro».

3 comentarios en «¿Cómo conseguir que nuestros hijos se aficionen a la lectura?»

  1. Buenos días, Paloma. Me ha encantado este artículo y estoy totalmente de acuerdo en la importancia de leer con los niños y también de leer en familia incluso a edades muy avanzadas… y ¿por qué no? de leer en pareja. Yo el año que conocí a mi mujer, como además de mi novia era mi profesora de griego moderno, tomamos la costumbre de leerle yo en voz alta novelas griegas -y así cuando no entendía algo ella me lo explicaba- y es algo muy bonito. Ella no es tan aficionada a la lectura como yo… pero cuando soy yo el que lee le encanta, así que desde que estamos juntos -y ya van más de 20 años- creo que ha «leído» más que nunca… Otra cosa que recomiendo con los niños es contarles cuentos… pero al estilo de las abuelas de antes -al menos mi abuela lo hacía así- es decir: de memoria. Es algo mágico par los niños. Yo lo recuerdo como uno de los momentos mejores de mi infancia, cuando mi abuela nos contaba cuentos. Hay unas grabaciones de los cuentos de mi abuela -que son cuentos tradicionales castellanos- que mi tío y mi padre aprovecharon para hacer una edición didáctica -creo que ya te hablé de ellas- se pueden leer y escuchar aquí: http://www.jesusfelipe.es/libros_grabaciones.htm#_____El_relato_popular_como__instrumento_pedag%C3%B3gico.
    ¡Un abrazo!

Responder a Yasmin Eunice de León Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *