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Hoy hago mías estas palabras de Mercé Castro:

«En general me siento mejor, creo que todos nos sentimos mejor. Pero los ataques de añoranza son imprevisibles. Llegan casi de repente e inundan la piel, el corazón, las células y las moléculas. Me duele el pecho, se me hace un nudo en la garganta y los ojos se llenan de lágrimas, que no salen. La presión aumenta mil atmósferas»
Nota: Mis lágrimas si salen, ayer me decía una amiga que debía estar haciendo una limpieza buenísima, porque lloro y lloro y lloro…sin ningún tipo de pudor (aunque todavía me da vergüenza llorar delante de aquellas personas con las que no tengo suficiente confianza, pero no lo puedo evitar. Preguntarme ¿cómo estás? y ponerme a llorar es todo uno).

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