De libros y lechugas

De un tiempo a esta parte
estoy un poco desconectada de Internet. Hemos estado trabajando mucho y duro en
el jardín y sobre todo en el huerto. Hasta las
doce o así hacíamos un poco de mates y lengua y luego ya fuera. Ha
hecho muy buen tiempo y hemos podido avanzar mucho. Esparcimos cuatro metros cúbicos de mantillo que es un montón y que ha estado
ambientando la casa hasta hace nada. Por las mañanas no sabía que
hacer, si abrir o no las ventanas ja,ja…Después pasamos una mula
mecánica que nos dejó un amigo. Nunca lo habíamos hecho, a ver si
este año se nota mejoría. Hemos sembrado ya patatas. Y tenemos un
montón de semilleros con tomates, calabacines, guisantes, pimientos, lechugas, pepinos y alguna florecilla. 
Los chicos han estado haciendo con su padre un
camino, con cemento y piedras. Y también reforzando unos pilares para la casa de madera que les hizo Carlos hace años. En fin…sin parar. Pero la verdad es
que trabajar fuera de casa es un gustazo y de pensar en las verduras
tan ricas que vamos a cosechar este año me entra una emoción. A mi…porque los chicos me dicen que para que quiero tanto verde ja,ja,ja…yo creo que ellos preferirían criar una piara de cerdos.
Ahora ha empezado a
llover y parece que van a bajar las temperaturas por lo que podremos
dedicar un poco más de tiempo al estudio y aprovechar para leer. Aunque
seguimos manteniendo un buen ritmo de lecturas. Aquí mi hijo mayor ha escrito una entrada sobre los libros que está leyendo. Sus hermanos están enganchados a unos que nos recomendó un amigo que son antiguos y se los voy comprando de segunda mano ( Los tres investigadores) En voz alta seguimos leyendo El Quijote, La Iliada, La casa del bosque, Juana de Arco y Pequeña historia del mundo.
Terminamos El amigo Foxy que es una delicia y el segundo de la trilogía de Durrell con el que nos hemos reído muchísimo.
Y con Yago leemos los cuentos de Beatrix Potter, aunque sería más exacto decir «el cuentooooo» ya que del primero que es del conejito Benjamín nunca hemos pasado. Está en esa etapa en la que quiere que le leas el mismo una, dos, tres, mil veces…
  

2 comentarios en «De libros y lechugas»

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