Reflexiones sobre las redes sociales

“El hombre ha renunciado a la búsqueda de una luz grande, de una verdad grande, y se ha contentado con pequeñas luces que alumbran el instante fugaz, pero que son incapaces de abrir el camino”.

                                                                                                                                C. Sarah

Hace unos días y justo después de terminar la mayor parte del trabajo importante que tenía que sacar, me puse mala. En realidad lo que tenía era fiebre, que es lo único que me mantiene quieta porque me inutiliza totalmente. Después de un par de días sin poder hacer nada más que descansar e intentar recuperarme he podido tomar una sana y necesaria distancia de la vorágine en la que estaba inmersa desde hacía demasiado tiempo. Y lo que es peor: No era consciente. Solo cuando paras (o más bien te obligan a parar) te das cuenta de la velocidad que llevabas y de la locura de las redes.

En mi caso, hay varios problemas añadidos y el principal es que detrás de mi cuenta de Instagram no hay seguidores, hay auténticos amigos e incluso auténtica familia. Son muchos los años que llevo escribiendo en Internet y se ha tejido una red muy bonita. Pero de la misma manera que una familia numerosa, implica mucho trabajo intentar atender a las necesidades de tantas personas con las que de alguna manera compartes tu día a día, y ellas comparten contigo sus alegrías y dificultades.

Pero el querer responder a todos y cada uno de los privados (aunque a veces sea de manera rápida), al final me ha dejado exhausta y no me he dado cuenta hasta que he tenido que alejarme. De un tiempo a esta parte me sentía cansada, irascible, nerviosa y con una sensación de no llegar. Cada noche la misma sensación de no llegar a nada.

El primer día envuelta en el malestar y la somnolencia que produce la fiebre alta, solo pensaba en como se estarían acumulando los privados, en todo el trabajo que luego tendría, en todo lo que estaba dejando de publicar, en todo lo que había prometido hacer para ya…

El segundo día empecé a disfrutar del descanso y a leer tumbada en la cama sin remordimientos de conciencia, mientras mis hijos se turnaban para traerme zumos de naranja y se organizaban para que la casa siguiera funcionando.

El tercer día ya no tenía fiebre mi me quería levantar ja,ja,ja… y me notaba mucho más ligera, como si me hubiese quitado un enorme peso de encima. Es sorprendente comprobar que a pesar de tu ausencia en las redes el Universo sigue girando y no ha pasado absolutamente nada. Ni en las redes, ni en casa, ni en ningún sitio. Nuestro egocentrismo y falta de humildad nos hacen creen que somos indispensables, pero nada más alejado de la realidad.

¿Qué pasa? Que las redes son como un tirano que cada vez te exige más y más y más y que no cede hasta verte morir exangüe.

Te susurra: Un poco más, solo un Stories más, ¿No vas a publicar hoy tampoco ningún post? ¿Vas a dejar sin contestar a los privados? Si son para agradecerte (tu última publicación, tu último libro, el curso…).

El resultado es que son tus hijos o tu marido sean los que siempre tienen que esperar… solo cinco minutos que contesto a… solo cinco minutos que corrijo el post… solo cinco minutos que esta mamá no sabe que libro le podría leer a sus hijos sobre… Y al final (me ha pasado más de una vez), cuando termino de atender a todo el mundo, mis hijos ya se han olvidado de lo que querían hacer conmigo o se han aburrido de esperar a una madre que parece estar para todo el mundo, excepto para ellos.

Y no puede ser que la vida suceda fuera mientras yo intento sobrevivir a una jornada más, saltando como si tuviera un muelle ante cada notificación.

Además las redes siguen la ley de la oferta y la demanda. Si publicas se acumulan los comentarios, los privados, las preguntas… Si dejas de publicar en pocos días el mundo se olvida de ti, y como premio te va llegando un soplo de aire fresco. Una sensación de alivio, de paz, de libertad.

No he dado con la solución del problema pero al menos sé que hay un problema.

Por lo pronto voy a tomar una prudente distancia que me permita mantener la paz. Intentaré publicar más entradas en este blog. Hoy día ya no hay tiempo para ponerse a comentar en las entradas de un blog por lo que no hay demasiada interacción. Es poco enriquecedor, pero al menos ganas tiempo. He puesto un cajetín al final de esta entrada para que os podáis registrar y así no perderos nada. Por otra parte seguiré (a ratitos) creando el foro para todos los que estáis haciendo el curso y seguiré trabajando en el curso. Hay mucho hecho, pero hay que seguir matizando, corrigiendo, escribiendo, publicando, grabando, etcétera.

Todos sufrimos un exceso de información que nos desborda a todos los niveles. Además información efímera, tan efímera que como te despistes un momento ya no eres capaz de encontrar en toda la vorágine de Internet. Aquí en el este blog tenéis respuesta a casi todas las preguntas que os podáis hacer respecto a la crianza, la educación o el homeschooling de vuestros hijos. Llevo veinte años respondiendo una y mil veces a las mismas preguntas sobre la manera que tienen los homeschoolers de incorporarse a la universidad o al mundo laboral. Llevo veinte años escribiendo sobre la socialización de los niños educados en el hogar, sobre el trabajo de las madres dentro y fuera de casa. Sobre los libros que leemos y los que nos gustaría leer. Siento que ya está todo dicho. Solo tenéis que buscarlo en este blog. Y si lo queréis todo un poco más ordenadito también está impreso en diferentes formatos (libros de papel, ebooks de Kindle, PDF descargables).

Tenéis seis libros publicados en Amazon que abarcan muchísimas temáticas. Aquí los tenéis reseñados.

En mi web hay PDF sobre Organización en el homeschooling, que está gustando mucho y me decís os está sirviendo.

Está también El cuaderno de las cosas comunes, que es un PDF que puedes imprimir y en el que seleccioné diferentes citas de libros que pueden ser para leer en voz alta en familia o para lectura personal. Es un espacio en el que puedes tomar nota de tus propias lecturas, de los pensamientos que te surjan al leer o escribir. Es un intento también de retornar a una vida con menos pantallas y más libros, papeles, y rotuladores o pinturas.

En los Stories destacados de Instagram hay muchísimo contenido. Muchas veces me planteo el ordenarlo todo y sacar un escrito recopilatorio. Todo lo básico del homeschooling respecto a socialización, lecturas recomendadas para los niños y para nosotros, organización, etcétera. Todo y mucho más está en los Stories porque ha habido muchas y fructíferas “conversaciones”.

Por lo que me tomo unas vacaciones de redes en las que publicaré seguramente con horario estricto, intentando no volver a agotarme y sobre todo con la sensación placentera de haber atendido primero a los tuyos y de haber hecho algo más que dejarte la vista con el móvil.

Quiero redescubrir la vida más allá de las pantallas.

Decía Marilynne Robinson que: “El espíritu de los tiempos es el de una urgencia sin alegría”.

Y noooo quiero esa urgencia sin alegría, lo siento, pero no…

Hola

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14 comentarios en «Reflexiones sobre las redes sociales»

      1. Hola Paloma! Soy Pili, yo te conocí por tu blog y luego te seguí en Ig y casi siempre hemos hablado por ahí. No se si me recuerdes, soy la española que vive en México jeje. Bueno, yo también he necesitado un paron de Ig porque llevaba un ritmo… (y eso que yo no comparto contenido como tú…) pero ya era un entrar y salir automático todo el tiempo, demasiada información… lo de los videos estos cortos y tal no me convencen… no se, me abrume, llevo tiempo sintiéndolo pero me veía a la vez demasiado adicta a estar ahí… Me alegra mucho que tu que eres de las pocas cuentas realmente de valor para mi, sigas compartiendo por el blog (yo soy amante de los blogs) y llegue al correo. Porque de momento estaré un tiempo fuera de Ig. No se que haré con la cuenta mas adelante. Te lo comparto por aquí en relación al post y porque así me voy convenciendo a mí misma de que sí necesito y quiero alejarme un tiempo.. ya que me cuesta. Y a la vez agradecerte por seguir por estos mundos del blog medio olvidados…. Un saludo! Y gracias 🙏

  1. Sabia decisión y sabia reflexión, Paloma.
    Yo me siento sola muchas veces en el mundo de los blogs porque creo que soy de las pocas que sigue actualizando, pero visitas tiene. Esto quiere decir que hay personas que siguen leyendo los blogs. Y a mí, de verdad, me gustan más.
    Yo tengo una relación de amor-odio con las redes sociales. Varias veces he abierto cuentas y las he terminado cerrando por todo lo que tú cuentas en la entrada de hoy. Es cierto que sirven para darse a conocer y si tienes algún emprendimiento te ayudan a darle difusión, pero también te arrastran en todo ese caos. Además de lo imposible que resulta todo cuando sigues a cientos de cuentas (hay quien a miles…), ¿cómo vas a leer a todo el mundo? ¿cómo vas a comentar a todo el mundo? ¡No se puede!
    Y al final terminas pasando las imágenes a toda prisa, regalando corazones por aquí y por allá (o recibiéndolos), pero muchas veces no hay una relación real ni un intercambio de impresiones.
    Bueno, yo sigo con tu blog enlazado en el mío y me gustará leerte por aquí.
    Un abrazo y ya sabes que cuentas conmigo para lo que necesites.

  2. Sabia decisión. Verte en Instagram siempre me ha asombrado, por la gran cantidad de trabajo que se ve que eres capaz de hacer. Ahora sólo estás dirigiendo esa habilidad hacia otros campos, y aunque sólo sea para descansar una temporada, está muy bien.

    1. María que ilusión leerte en un comentario del blog. Tú que fuiste la pionera con tu blog de colorines. A ver si volvemos a retomar nuestros “ancianos blogs”. Un beso.

  3. Te seguiré por aquí, totalmente de acuerdo con lo que escribes. A mi parecer es mucho más sano publicar y leer a modo de blog.
    Mas planificado, ordenado y con mas contenido y mas estructurado. Las RRSS nos dan a veces contenido mas vacío, superfluo, diseñado para satisfacer de forma inmediata

    1. Tienes toda la razón Marina. Recuerdo la época de los blogs que era contenido mucho más pensado que lo que se publica ahora en redes. Es una escritura superflua y una lectura superflua. Por eso tantas veces se malinterpreta lo que se lee. Pones una cosa y la gente entiende otra. Porque es todo muy rápido, se contesta a toda velocidad y como también desaparece a la misma velocidad es un poco como el teléfono escacharrado ja,ja,ja… No hay tiempo, ni paciencia, ni muchas veces la comprensión necesaria para leer textos largos. Gracias por comentar.

  4. Hola Paloma! Bonita! No sé si te acuerdas de mi…hace ya años que no nos escribimos… Me alegra encontrarte bien… yo también tuve mis más y mis menos con las redes y finalmente decidí dejarlas porque me alejaban de “mi camino con Dios” y bueno… me veía comparándome con personas que no tienen nada que ver conmigo…jaja… un sinsentido…
    ¿Cómo está tu familia? Espero que bien… yo sigo igual, con mis bordados, mis libros, mi “soledad escogida”, mis paseos y mi familia… poco más necesito.
    Cuídate mucho, que vaya “holding” tienes montado… ;-)… Un abrazo y muchas alegrías.

    1. Claroooo que me acuerdo. De hecho me imaginaba lo que cuentas, al ver que habías desaparecido de Instagram. La verdad es que las redes te atrapan de una manera impresionante, y es realmente difícil mantener un equilibrio sano. Yo estoy pensando la manera de mantener la comunicación con tantas personas maravillosas que he conocido en tantos años de escribir en Internet pero voy a intentar que cada vez sea menos en redes y quizá más en este blog, a través de una newsletter… A ver porque no me da la vida. Echo de menos tus recomendaciones de libros… Un fuerte abrazo para ti y toda tu familia.

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